La abstinencia hace crecer la ternura conyugal

Basado en el discurso de apertura dado por el  Dr. Nicholas Tonti-Filippini.en la Conferencia Anual del Consejo del Método Billings de Victoria y del OMR & RCA, 25-27 de abril de 1997, Templestowe, Victoria, Australia.

Dado que la Planificación Familiar Natural (PFN) implica conocimiento y no es un producto comercial que ofrece oportunidades para grandes ganancias, se entiende que tanto la literatura médica como los medios de comunicación tiendan a ridiculizarla con rapidez. La PFN es a menudo etiquetada como “método del ritmo”, aún cuando la moderna PFN ya no está basada en la falacia del ritmo. Sin embargo, todas las formas de PFN sí requieren cortos períodos de abstinencia si la pareja desea evitar un embarazo. Hay un rechazo cultural a la idea de abstinencia y responsabilidad sexual. Con acierto o no, se adjudica a menudo a los varones la falta de capacidad para practicar la continencia sexual.

Son irrebatibles las razones para enseñar a una mujer a que reconozca su patrón básico infértil y los cambios asociados con la inminencia de la ovulación, tales como su síntoma del Día Cúspide y el patrón global de cambios que reflejan su salud reproductiva. Si el hombre que ama a esa mujer, comparte dicho conocimiento, entiende su significado y responde con autodominio, la dignidad de ambos se ensalza.

La abstinencia del hombre contribuye a fomentar su sensibilidad hacia las necesidades de su mujer, a prestar atención en ella como una verdadera persona. Libera a la relación conyugal del sexo recreativo, libre y siempre disponible.

Hay poco romance sin la abstinencia. La expresión sexual parece perder su sabor, el cual naturalmente se regenera por la abstinencia. Lo que se consigue con esfuerzo, lo que se desea y a veces se niega, adquiere valor simplemente por ésto.

El hombre profundiza el entendimiento de su mujer y de sus reacciones al conocer el ciclo femenino con sus irregularidades propias. Saber que ella es capaz de sufrir estados anímicos cambiantes agrega emoción a la vida en común. Así, la aburrida estabilidad hormonal y la formalidad masculina son complementadas por la riqueza y el vuelo de un temperamento que tanto canta como llora.

Cuando la gente rechaza la planificación familiar natural porque involucra abstinencia sexual, uno se extraña preguntándose como se manejan en las muchas situaciones en las que la abstinencia se impone de todos modos. La abstinencia en una relación floreciente es una expresión de amor y respeto, una conquista de uno mismo para poder hacer madurar el don de sí mismo en modos diversos a la intimidad genital, para demostrar que la fidelidad no sólo es sexual. La abstinencia es fundamental para nuestra naturaleza.

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